domingo, 30 de junio de 2013

Poema #2

Despertar, rutina, frío, conformismo, nulidad.
Sólo cinco palabras, mas una gran verdad.
No es sino éste el corazón de un ser inerte,
que simplemente murió, tratando de nadar contracorriente.

Y una campana sonó,
y la piel de ella se estremeció.

No juzgues a este ser incipiente.
Incipiente en sentir, en ser, en vivir
Y es que este monstruo ha vivido de todo
Pero… el pobre nunca ha temido morir.

Y dos campanas sonaron,
y sus manos, la afilada hoja de la vida tomaron.

Y es que el que vive una vida sin temores
vive una vida sin esperanzas,
una vida sin colores,
una vida desechada.

Y tres campanas sonaron,
y todas sus ilusiones, en niebla se tornaron.

Nunca te confíes, amigo
nunca respondas ante nada ni nadie
porque cualquier de emociones vorágine
puede otorgarte el más fatal sino.

Y cuatro campanas sonaron,
y la hoja de la vida, a sus sentimientos sesgaron.

La hoja atravesó su pecho
y sin más preámbulos
no dejó ni los restos de su alma
ni de su alma, los restos.

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