sábado, 28 de diciembre de 2013 0 comentarios

Johnny Cash — Hurt



Me herí hoy a mí mismo
para ver si aún sentía.
Me enfoco en el dolor...
lo único real.
La aguja hace un agujero...
La vieja y familiar picadura.
Trato de deshacerme de todo,
pero lo recuerdo

¿En qué me he convertido...
...mi más dulce amigo?
Todo al que conozco, se va al final.
Tu podrías haberlo tenido todo,
mi imperio de basura.
Voy a decepcionarte.
Voy a hacerte daño.

Llevo esta corona de espinas
en mi trono de mentiroso
llena de pensamientos rotos
que no puedo reparar.
Bajo las manchas del tiempo
los sentimientos desaparecen.
Eres alguien más,
yo sigo justo aquí.

¿En qué me he convertido...
...mi más dulce amigo?
Todo al que conozco, se va al final.
Tú podrías haberlo tenido todo
Mi imperio de basura.
Voy a decepcionarte.
Voy a hacerte daño.

Si pudiera empezar de nuevo,
a un millón de millas de aquí.
Seguiría siendo como soy...
encontraría una manera.


jueves, 10 de octubre de 2013 0 comentarios

Sangre: muerte y vida.

“Sangre. A veces me hace crujir los dientes. Otras me ayuda a controlar el caos.”
—Michael C. Hall en el papel de Dexter Morgan

La sangre. Una sustancia de color marrón-rojiza que muchos asocian con la muerte, y otros con la vida. A mi simplemente me fascina. La oigo, la huelo, la rastreo. Una gota cae y explota contra el suelo. Irresistible. ¿Alguna vez se te ha caído un litro de leche en la cocina...? Bueno, el cuerpo humano medio tiene unos seis litros, imagina.


La jaula va a abrirse dentro de poco, puedo notarlo... Y entonces, el monstruo volverá a arañar la puerta. Él también puede oler la sangre. Le fascina al igual que a mí y lo llama a salir. Él no quiere verla desde la barrera, lo quiere más cerca, a escasos centímetros de la cara. Casi poder saborearla. Pero... sé lo que viene luego.


Una gota no basta. No basta para saciarlo. Quiere más, y va a buscarla donde sea. Ese es el peligro. Entonces no más yo, solo el Monstruo, el Cazador... él. Una necesidad, un impulso, una atracción, llámalo como quieras.


Pero mientras llega, tengo que aguantar y ser fuerte. Las lágrimas no son algo que me esté permitido. ¿Llorar por qué? ¿Por la muerte? La muerte es familiar, predecible, rutinaria, pacificadora en cierto modo. Sin duda, no voy a llorar por ella. ¿Entonces por qué? ¿Por la vida? Es tan corta, tan irrelevante y tan insignificante, que no merece la pena llorar por ella.


La vida progresivamente se convierte en algo insulso, y la muerte en algo más llamativo. No me confundas, el suicidio no entra en mis planes. Pero no me dirás que la muerte no resulta más enigmática, fascinante, y a la vez familiar, que la propia vida. Hemos desentrañado los misterios de la vida. Dos células se unen y surge un ser humano, pero... ¿De donde sale la muerte? Eso es algo que aún nadie ha resuelto.


Y, será mejor para todos, que nadie quiera resolverlo.
domingo, 18 de agosto de 2013 0 comentarios

La Jaula en la que vivo ahora



Soy yo. Aquí y ahora. En directo. La gran sombra. El cruel monstruo. El ser que habita en el tipo que escribe esto.

Estoy encerrado. Mi huésped me ha puesto en una jaula en la que falsedad e hipocresía me encierran. Y dolor. Puedo sentirlo desde aquí. Lo oigo herir a mi recipiente desde aquí. Y no es la primera vez que lo veo. Ya lo conozco. El problema es que, conmigo aquí encerrado, no podemos hacer nada. No podemos unirnos, absorberlo, y usarlo para alimentarme como solemos hacer. Se ha quedado solo ante el peligro por su incongruente estupidez. Dice que he de estar aquí porque quiere causarle buena impresión a alguien...


Pero no se da cuenta de que, mientras que ese alguien podrá pasar, yo siempre estaré aquí como el monstruo que soy. La jaula es fuerte y no se derrumba. No consigo que me deje escapar. Solo me deja ver la luz en este medio, y para mí no es suficiente. No podré vivir eternamente así... Bueno, más bien él no podrá vivir eternamente así. Algún día me necesitará y volveré a tomar el mando.


Intenta fingir que estoy muerto. Que no lo habito más. Una simple ilusión. A veces consigo abrir un poco la jaula. Doblar los barrotes para que me dejen alargar algo más el brazo y, por breves instantes, cuando él se siente más débil, tomar el control. Cuando yo tomo el control, no existe el miedo. Ni el dolor. Solo él, yo, y el peligro, el dolor, la sangre y el caos. Un panorama precioso, si me lo preguntas.


Una de las veces en las que tomo el control podría tratar de eliminar a lo que hace que él no quiera soltarme... pero no lo permitiría... y estaría muy enfadado. Quien sabe, lo mismo se dañaría él mismo. Y si él es dañado, yo lo soy.


Necesito vivir. Necesito aire. Necesito a él. Él me necesita. Nos necesitamos... Necesitamos ser libres... Necesitamos ser libres, y no lo somos.
jueves, 1 de agosto de 2013 0 comentarios

La pieza que sobra



Reconócelo: tu también lloras. Y si no lo haces, es que no pasas por lo que yo, como tantos otros, hemos pasado. El hecho de no encajar, de no sentirte de ninguna parte... duele. Se siente cansado ¿verdad? Arremeter una, y otra, y otra vez hacia la sociedad con intención de entrar entre ellos. De ser uno más. De no estar solo ahí fuera, con el peligro que conlleva que te ataque el único otro ser que habita allí: tú mismo.

Pero no dejes que todo esto se te venga encima y te venza. NUNCA. Lucha por lo que quieres. Derriba muros. Pelea. Muerde. Araña... pero siempre sin perder lo más valioso que tienes: a tí mismo. No dejes que nada de esto te cambien. Se tú sin importar las consecuencias y hasta el límite. Sin dejar que nadie te modifique. Te altere. Te cambie... Te elimine.


¿Que eres la pieza que sobre en el puzzle? Felicítate. Eres la UNICA pieza que sobra. No le debes NADA a NADIE. Eres única en tu especie y eso te hace más valioso o valiosa que mil de esas fotocopias que se hacen llamar "gente normal". Felicidades de corazón.


Y piensa que si no encajas en ese puzzle... quizá ese no sea tu puzzle.
martes, 23 de julio de 2013 0 comentarios

Selección Poética II: Amor Constante - Francisco de Quevedo

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo
domingo, 30 de junio de 2013 0 comentarios

Poema #2

Despertar, rutina, frío, conformismo, nulidad.
Sólo cinco palabras, mas una gran verdad.
No es sino éste el corazón de un ser inerte,
que simplemente murió, tratando de nadar contracorriente.

Y una campana sonó,
y la piel de ella se estremeció.

No juzgues a este ser incipiente.
Incipiente en sentir, en ser, en vivir
Y es que este monstruo ha vivido de todo
Pero… el pobre nunca ha temido morir.

Y dos campanas sonaron,
y sus manos, la afilada hoja de la vida tomaron.

Y es que el que vive una vida sin temores
vive una vida sin esperanzas,
una vida sin colores,
una vida desechada.

Y tres campanas sonaron,
y todas sus ilusiones, en niebla se tornaron.

Nunca te confíes, amigo
nunca respondas ante nada ni nadie
porque cualquier de emociones vorágine
puede otorgarte el más fatal sino.

Y cuatro campanas sonaron,
y la hoja de la vida, a sus sentimientos sesgaron.

La hoja atravesó su pecho
y sin más preámbulos
no dejó ni los restos de su alma
ni de su alma, los restos.
lunes, 24 de junio de 2013 0 comentarios

Abraza a la Sombra

¿Puedes sentirla? Sí, estoy seguro de que sí. A la zurda de tu pecho. Muy dentro de tu corazón, y más allá de ese sentido literal de ventrículos y sangre. En tu corazón, tu cabeza, tu alma.

Estoy seguro de que puedes notarla rasgando las paredes con sus largas uñas. Trata de visualizarla: sí, sé que puedes. En una esquina de la habitación, tan alta como el techo lo permite. Sus profundos ojos rojos te miran como si su hogar fueses, y en realidad, no eres más que eso. Su hogar, su portadora, su huésped, como quieras llamarlo.

Se ríe. Se está riendo de ti, de lo que haces y de lo que no haces. De lo que piensas y de lo que no piensas. De lo que sientes y de lo que no sientes. Se está riendo de ti: de quien eres.

Es la Sombra. Algunos lo llaman instinto, otros “alter ego”. Otros “doppelgänger”. Yo la llamo así. La Sombra. Es eso que desde pequeño o pequeña, te han enseñado a ignorar, a no obedecer, a no rendirte a sus placeres y sus requerimientos y exigencias. A no tener fijación por ella, si no por el exterior. Pero hay un problema…

Mírate en el espejo. Probablemente ese no seas tú. Ahora mira a la esquina, sí, a la misma de antes. A donde estás visualizando a tu sombra. ESE es tu verdadero yo. Nos exigen que no nos rindamos ante esta Sombra, para rendirnos ante otra: la Sombra de la sociedad.

Yo te digo que olvides lo aprendido. Esta sombre se está riendo de el hecho de que eres un sumiso entre sumisos. Levántate, dirígete hacia esa sombra, y abrázala. Asimílala. Porque no tiene que estar fuera de ti… no tiene que estar dentro de ti… tiene que ser tú, y tú tienes que ser ella. Probablemente al principio su salvajismo y descontrol te asusten, te provoquen un intenso pavor y te hagan huir, pero debes saber una cosa: ese salvajismo y descontrol, bien canalizados, no son más que formas de supervivencia. Ahí está la clave: No hay que ignorar a la Sombra, hay que asimilarla, moldearla según nuestros propios criterios, y canalizarla.

Entonces, y sólo entonces, podrás decir “Este soy yo. Me he hecho a mí mismo. No soy otra persona. No vas a encontrar a otra persona exactamente igual a mí, porque ahora, y solo ahora, soy único. Y créeme… si me atacas, te atacaré tan profundamente que hasta tus bisnietos necesitarán terapia.”

 
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